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Salud
de la mujer
Declaración de posición del CIE:
La mujer tiene derecho a la salud y al bienestar. Sin embargo, la pobreza, las relaciones desiguales entre hombres y mujeres, el escaso acceso de la mujer a los cuidados de salud, la educación inadecuada y diversos factores sociales, económicos, políticos y culturales influyen perjudicialmente en la salud de millones de mujeres en todo el mundo.
El CIE suscribe el programa de salud establecido en el Periodo extraordinario de sesiones Beijing + 5 [1] de la Asamblea General de las Naciones Unidas y en el Foro [2] de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo + 5 y está convencido de que contribuirá en medida importante a los derechos fundamentales de salud de la mujer.
El CIE apoya la protección de los derechos de la mujer y deplora la explotación sexual, el tráfico de mujeres y niñas para la prostitución, y todas las formas de violencia contra la mujer, incluida la mutilación genital femenina. Preocupa especialmente al CIE la creciente prevalencia de la infección del VIH en las mujeres. El CIE insta a los gobiernos y demás partes interesadas a que se cercioren de que se proporcionan, con carácter prioritario, información y servicios de salud de la reproducción y unos cuidados maternos adecuados para poner remedio a los niveles inaceptables de morbilidad y de mortalidad materno infantil.
El CIE promueve la igualdad de los géneros y la capacitación de la mujer en la vida pública y en la privada; y es favorable a las reformas sociales fundamentales para resolver las desigualdades de poder, condición y funciones sociales.
El CIE hace suyo un planteamiento propio para cada género en todos los aspectos de la salud, con inclusión de estudios de epidemiología, investigación, adopción de decisiones, planificación de los servicios y prestación de los cuidados, que tome en consideración el hecho de que la mayoría de las causas del sufrimiento de la mujer están arraigadas en los sistemas social, cultural y de comportamiento[3].
El CIE es decidido partidario de que se establezcan servicios accesibles, sensibles a las necesidades de la mujer en todas las fases del ciclo de la vida, y que dispensen la gama completa de cuidados de salud integrados y de formación de salud.
El CIE considera que las enfermeras, en tanto que profesionales de salud preparadas y capacitadas, y en su mayoría mujeres, son las mejores defensoras y dispensadoras de atención de salud para la mujer. Las enfermeras pueden y deben contribuir directamente a la política de salud, a la planificación de los servicios, al desarrollo de la práctica y a la investigación sobre salud de la mujer.
Antecedentes La salud de la mujer comprende el bienestar físico, mental y social a lo largo del ciclo de la vida, e influye directamente en la salud de los hijos y de la familia. Las mujeres, y en particular las madres solteras, soportan una carga desproporcionada de pobreza. De los pobres, el 70% son mujeres[4].
La población mundial de los mayores de 65 años crece en 750.000 cada mes. En 2025 habrá más de 800 millones de personas mayores en el mundo. Dos terceras partes de ellas estarán en los países en desarrollo y la mayoría de las personas mayores serán mujeres[5].
Los derechos de la mujer deben protegerse a lo largo de toda la vida de ésta, especialmente en la fase vulnerable de la niñez en la que los derechos a recibir apoyo educativo, de salud y social son especialmente importantes. En sus años fecundos, las mujeres deben tener acceso a la salud y poder controlar sus derechos a la salud de la reproducción.
La falta de acceso a los servicios, la baja condición socioeconómica y los valores sociales que toleran la violencia, el abuso sexual y otras violaciones de los derechos de la mujer siguen fomentando la epidemia del VIH/SIDA en las mujeres. En los países con alta prevalencia del VIH, las mujeres jóvenes corren un riesgo mayor que los hombres jóvenes de contraer el VIH.[6]
Las enfermeras pueden influir considerablemente en el fortalecimiento de la capacidad de la mujer para ejercer un mayor control de su vida y de sus condiciones de vida.
Las enfermeras necesitan una formación y adiestramiento estructurados de su sensibilidad y capacidades en lo que respecta al género para que puedan ponderar, seguir y evaluar las políticas y programas desde la perspectiva del género inclusive, por ejemplo, los estudios epidemiológicos, la adopción de decisiones y la planificación de los servicios.
Aprobado en 1996
Revisado en 2002
[1] Periodo
extraordinario de sesiones Beijing +5 de la Asamblea General de las
Naciones Unidas [2] Foro de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo + 5 http://www.unfpa.org/icpd [3] Snehendu B. Kar, PH in Women and Health: Maximising Women’s Capacities and Leadership. Actas del Centro de la OMS de Kobe, Segunda reunión internacional, Canberra, Australia, 4-6 de abril 2001, OMS [4] Género y salud, documento técnico, OMS, 1998. [5] OMS. Informe sobre la salud mundial, 1999. La vida en el siglo XXI. Visión para todos [6] Mujeres del mundo, 2000 – Tendencias y estadísticas. 2002 Naciones Unidas
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