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Distribución y uso de sucedáneos de la leche materna
Declaración de posición del CIE:
Habida cuenta de que casi siempre la lactancia materna proporciona la nutrición ideal a los lactantes, y que el lactante alimentado con leche materna tiene unas posibilidades significativamente mayores de sobrevivir y una menos incidencia de morbilidad, el CIE confirma su decidido apoyo al Código internacional de comercialización de sucedáneos de la leche materna [1] y a la Declaración Innocenti.[2] Asimismo, condena la donación, en cualquier parte del sistema de atención de salud, de suministros gratuitos o subvencionados de sucedáneos de la leche materna y de otros productos comprendidos en el Código internacional de comercialización de sucedáneos de la leche materna. El CIE apoya también los esfuerzos encaminados a fomentar la adopción de la Iniciativa Hospitales amigos del niño.[3]
Antecedentes
Las prácticas de alimentación inadecuadas son uno de los principales factores que contribuyen al estado nutricional deficiente de los lactantes y de los niños pequeños. Hasta el 55% de las muertes de lactantes por enfermedades diarreicas o infecciones respiratorias graves pueden ser consecuencia de prácticas de alimentación inadecuadas.[4] Menos del 35% de los niños de todo el mundo se alimentan exclusivamente con leche materna ni siquiera durante los cuatro primeros meses de su vida. Y las prácticas de alimentación complementaria son frecuentemente inoportunas, inadecuadas o inseguras.[5] Una gran mayoría de las madres pueden y deben amamantar, de la misma manera que la gran mayoría de los lactantes pueden y deben ser amamantados.
Cuando la alimentación de sustitución es aceptable, viable, económica, sostenible y segura, se recomienda que las mujeres seropositivas eviten toda forma de amamantamiento. Sin embargo, cuando ello no es posible, durante los primeros meses de vida se recomienda la lactancia materna exclusivamente.[6]
Las enfermeras y las asociaciones nacionales de enfermeras tienen la responsabilidad de promover activamente lo dispuesto en el Código internacional de comercialización de sucedáneos de la lecha materna. En los países en que los gobiernos no han adoptado medidas oficiales para
poner fin al suministro libre y económico de sucedáneos de la leche materna a las instalaciones de atención de salud, las enfermeras y las asociaciones nacionales de enfermeras deben colaborar con las partes interesadas para que se apliquen las medidas legislativas y de política general necesarias. Cuando se aplican políticas destinadas a impedir la distribución de sucedáneos de la leche materna gratuitos o baratos deben colaborar con las autoridades competentes en las actividades de aplicación, ejecución y vigilancia.
Adoptada en 1995 Revisada en 2004
[1] OMS, Código internacional de comercialización de sucedáneos de la leche materna, Ginebra, Asamblea Mundial de la Salud, Resolución 34.22, 1981. [2] OMS/UNICEF, Declaración Innocenti sobre la protección, el fomento y el apoyo de la lactancia materna, Florencia, 1990. [3] Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Iniciativa Hospitales amigos del niño, consultado en http://www.unicef.org/programme/breastfeeding/baby.htm en agosto de 2004. [4] Organización Mundial de la Salud: Resolución 55.25 de la AMS sobre Nutrición del lactante y del niño pequeño, Ginebra, Autor, 2002. [5] Organización Mundial de la Salud, Estrategia mundial para la alimentación de los lactantes y los niños pequeños, Ginebra, Autor, 2003. [6] Organización Mundial de la Salud, Aplicación de la Estrategia para la alimentación de los lactantes y los niños pequeños: Informe de una reunión, Ginebra, Autor, 2003.
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