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El estigma, la discriminación
y la conspiración del silencio El CIE hace un llamamiento a los gobiernos, las instituciones religiosas y a los dirigentes de la sociedad civil en todo el mundo para que sustituyan el silencio, el miedo y la culpa por la solidaridad y la esperanza Ginebra, 12 de mayo de 2003 - El estima y la discriminación favorecen la epidemia del VIH/SIDA al crear una cultura de secretismo, silencio, ignorancia, culpa, vergüenza y victimismo, dice el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE). “El estigma impide que las comunidades luchen contra el VIH/SIDA con los servicios de atención de salud y las estrategias legales y educativas adecuadas”, declaró la Presidenta del CIE Christine Hancock. “Lo que las frena es el prejuicio contra el VIH. Y ese prejuicio del VIH sólo terminará cuando se hable abiertamente de los datos reales. Ya es hora de que los gobiernos, los dirigentes de la sociedad civil y las instituciones religiosas acaben con la conspiración de silencio y vergüenza que rodea al VIH/SIDA”. El estigma y la discriminación son los principales obstáculos que impiden utilizar los servicios de salud para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento 1 . La vergüenza que va a unida al VIH/SIDA impide a las personas buscar asesoramiento, pruebas y tratamiento voluntarios y bloquea todas las iniciativas de prevención. Asimismo frena su capacidad para acceder a los cuidados, gestionar unos cuidados propios adecuados o participar en estudios de investigación destinados a hallar soluciones. Muchas personas prefieren desconocer su propia condición de seropositivos por miedo a que se pierda la confidencialidad y por temor al riesgo, con él relacionado, de estigma, pérdida del puesto de trabajo, ruptura de relaciones, ostracismo social o, inclusive, violencia. También significa que quizá las personas no tomen las medidas de prevención adecuadas para protegerse a sí mismas y a su pareja contra la infección del VIH. El miedo a verse estigmatizado impide que las personas vulnerables a la infección del VIH accedan a los servicios de pruebas y tratamiento. Todos los sectores de la sociedad El estigma afecta directamente a la capacidad de los gobiernos para responder eficazmente a la devastación de la epidemia del VIH/SIDA. Los temores y los tabúes que rodean a la enfermedad se traducen en silencio e inacción, a pesar de las catastróficas consecuencias que tiene para las personas y para las sociedades. Las oportunidades para la prevención se dejan perder, los cuidados y el tratamiento permanecen inaccesibles y sigue aumentando el tributo de muerte y de miseria. Aunque los dispensadores de atención de salud de todo el mundo muestran una gran compasión y valentía en los cuidados que prestan a diario a las personas que viven con el VIH/SIDA, también pueden, lamentablemente, incrementar el estigma y la discriminación. Un entorno de trabajo desfavorable y con presiones causa fatiga y agotamiento del personal. Si los trabajadores de salud ven que se estigmatiza, se descuida o inclusive se despide a sus compañeros, tenderán a no ocuparse de esos enfermos, especialmente si prestarles cuidados conlleva riesgos de exposición a la enfermedad. Un entorno solícito y favorable, atento a las precauciones universales ayudará a reducir el estigma y la discriminación. Las organizaciones religiosas han hecho bien poco para luchar contra las actitudes negativas que se manifiestan contra los que viven con la enfermedad. En julio de 2000, durante la 13ª Conferencia Internacional sobre el SIDA, se organizó el simposio internacional titulado Las Organizaciones religiosas de salud rompen el silencio sobre el VIH/SIDA. En él se señaló que ciertas doctrinas religiosas y posiciones morales y éticas relacionadas con el comportamiento sexual, el sexismo y la homofobia, y la negación de las realidades del VIH/SIDA han contribuido a crear la idea de que los infectados han pecado y merecen su ‘castigo’. Contrarrestar el estigma La batalla contra el estigma se lucha en numerosos frentes, pero comienza cuando se reconoce el terrible poder y capacidad de difusión del estigma y el prejuicio del VIH/SIDA. Debe tratar de mejorarse la educación y la formación para fomentar una mejor comprensión del SIDA y del virus del VIH. Ha de mejorarse la comprensión y el apoyo a las personas que viven con el VIH/SIDA y alentarse su contribución a la política general y a los programas. Hay que luchar por conseguir políticas de apoyo y limitaciones jurídicas. La discriminación contra las personas que viven con el VIH/SIDA es una violación de sus derechos humanos. Un marco general basado en estos derechos es un medio para vigilar y exigir la aplicación y el respeto de sus derechos, y para luchar contra las prácticas discriminatorias. El estigma y la discriminación relacionados con el VIH/SIDA nos interpelan a todos. Las intervenciones para abordar ese estigma sólo producirán resultados si se establecen colaboraciones eficaces entre los gobiernos, los profesionales de la atención de salud y la sociedad civil, y con la activa participación de las personas infectadas y afectadas por el VIH/SIDA. Nota de la Redacción
ICN/PR/03 #13
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