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Los pobres tienen una vida más corta y
enfermedades más frecuentes que los ricos
 

Las enfermeras atacan la pobreza y su vínculo con la mala salud

 

Ginebra, Suiza, 12 de mayo de 2004  ―  Con ocasión del Día Internacional de la Enfermera, las enfermeras de todo el mundo van a poner de relieve los vínculos que existen entre pobreza y salud y van a abogar a favor de una intervención multisectorial para reducir la pobreza y mejorar la salud.  La pobreza es un problema complejo y generalizado en todo el mundo.  Más de la mitad del mundo en desarrollo y en transición vive en la pobreza:  unos 1.200 millones de personas, o el 23% de la población mundial, viven con 1$ EE.UU., o menos, al día.  Otros 1.600 millones de personas se las arreglan con 1 a 2$ EE.UU. al día.1

En la mayoría de los países, la pobreza tiene rostro de mujer, ya que aproximadamente el 70% de los 1.200 millones de personas que viven en la pobreza son mujeres.  En muchos países, la pobreza de la mujer ha aumentado sensiblemente más que la de los hombres, en los dos últimos decenios.  Las mujeres tienen el doble de probabilidades que los hombres de ser analfabetas y tienen muchas más probabilidades de sufrir enfermedades relacionadas con la pobreza, como la anemia por deficiencia de hierro, y la carencia de energía proteínica.2

“La pobreza es la mayor calamidad a que nos enfrentamos hoy.  En tanto que enfermeras, cada día encontramos personas que, por la pobreza, no pueden satisfacer sus necesidades básicas y vemos cómo esto les hace más susceptibles a la enfermedad y a una muerte temprana”, dijo Christine Hancock, Presidenta del Consejo Internacional de Enfermeras.  “La crueldad especial de la pobreza es su círculo vicioso según el cual las personas no tienen acceso a la salud, la educación ni otros medios de incrementar sus ingresos y de mejorar el estado de su salud.  Y, sin embargo, sin una buena salud quedan gravemente mermadas las posibilidades de una persona para escapar de la pobreza.”

Las enfermeras piden inversiones en la formación, en la atención de salud y en una política social idónea para mejorar los resultados de salud.  En su campaña para reducir la pobreza y sus repercusiones negativas en la salud, defienden la equidad en el acceso a los servicios de salud, unas normas de trabajo justas, lugares de trabajo seguros y derechos iguales para la mujer.

Al ser la profesión de salud que más confianza merece, las enfermeras pueden trabajar eficazmente con los pobres y por los pobres para conseguir que las voces de éstos se oigan, que se incluyan en las decisiones que les conciernen y que se aborden los problemas de desigualdad de acceso, de empleo, de servicios, de géneros, de etnias y de razas.

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1 Oficina Internacional del Trabajo.  (2003).  Salir de la pobreza.  Conferencia  Internacional del Trabajo, 91º, periodo de sesiones, 2003:  Informe del Director General.  Ginebra.
2 Organización Mundial de la Salud (OMS) (2000).  Hoja informativa sobre Género, salud y pobreza, Recuperado el 14 de mayo de 04 del sitio http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs251/en/.

Nota del editor

El Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) es una federación de 129 asociaciones nacionales de enfermeras que representan a los millones de enfermeras de todo el mundo.  Dirigido por enfermeras y para las enfermeras desde 1899, el CIE es la voz internacional de la enfermería y trabaja para conseguir cuidados de calidad para todos y unas políticas de salud acertadas en todo el mundo.

 

Para más información pónganse en contacto con Linda Carrier-Walker
Tel.: (+41 22) 908 0100 - Fax: (+41 22) 908 0101
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ICN/PR04 #5

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